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Recetas
Ella ha corrido hasta el teléfono que suena, y el trayecto desde la cocina hasta su habitación se le hace larga la distancia, el corazón acelera su marcha, ella sabe que es el quien llama, no como quien siempre llama a la misma hora, mas bien como intuición, como quien sabe todo acerca de el mucho antes de que suceda.El pregusta si esta preparando sopa de pollo para el almuerzo, como un esposo que anuncia su llegada a casa con tiempo.A ella le habría gustado haber pensado en cocinarle una sopa de pollo, pero hoy era el cumpleaños de su hijito y el menú había sido pensado para los niños, hamburguesas de carne y papas fritas.En realidad la pregusta era solo una excusa, de pronto el esta metido en una lenta cola, el trafico y tan solo quiere decirle tal vez cualquier cosa, algo, lo que sea.A ella le pasaba lo mismo, aunque ensayara mil veces lo que le quería decir, cuando el habla, ella solo tartamudea, todavía con el propósito de confrontarlo, y no lo hace, con la intención de instarlo a decidirse, y no lo hace, solo se queda allí, atontada, con los planes desechos en cuestión de minutos, que dura la llamada.Cuando cuelga, no recuerda nada, eso siempre le pasa, queda solo flotando en una nube, con una extraña sensación de vacío que le impide retomar la cotidianidad de sus horas.Continúo en silencio decorando el pastel y arreglando todo para la llegada de los niños.Ese día no estaba muy segura, si era por estar tan ocupada o por la voz de ese hombre que aun le sonaba, ahora como un susurro en sus oídos, el tiempo le pareció volar.En la tarde todas la mamas hablaban del asesinato de unos niños y esto le dio una punzada en el estomago, mientras en la otra habitación, 14 niñitos de diferentes tamaños y colores veían películas en videos, amontonados sobre cojines, hablando y riendo en voz alta, y la risa le hacia eco en el corazón, celebraban la vida, donde en alguna parte una madre lloraba la muerte de su hijo.Se vio así, recogiendo más despacio que de costumbre, platitos y vasos sucios, poniendo cierto orden dejado por la fiesta de cumpleaños.Al terminar de limpiar, se dejo caer sobre el sofá, en la quietud de la sala, se quito los zapatos y se quedo contemplando su vacío.Se sentía cansada, no físicamente, se sentía cansada de adentro, y este agotamiento le jalaba hacia si, como una especie de raíz de la raíz, acaso finalmente el único camino para el descanso.Y ese era su preocupación, sabia que no podía descansar, porque al amor hay que cuidarlo, en vigilia, a toda hora, sin descuidarlo ni un momento y eso lo sabia, muy, muy bien.Como ahora recordó haberse sentado, haberse alejado solo un momento del amor para que al volver, mirar la silla vacía.El amor se va como los gatos machos, sube por el tejado y alcanza la calle a demostrar su valor, y si regresa con vida, regresa todo herido y arañado.En esos momentos hay que darles mas atención, para que vuelva a casa, porque sino en un descuido se nos va para siempre.Pensó también en el hombre del teléfono, sostenido solo por las llamadas inusuales, mas no podía tocarlo, ponerle sus platitos de leche, su pescado, subírselo a las piernas y escuchar el motor de emociones que provienen de su pecho, tal vez acariciar un poco su suave pelambre, para que el tenga la seguridad de que ella lo cuida.En ese momento habría querido llamarlo y decirle ESTOY, pero sabia muy, muy bien, que solo seria su voz en el vacío, su voz sin respuesta, en una grabadora de un numero equivocado.Así como un hombre la llamo esta tarde, en la que creyó era su marido, el que nunca tuvo, anunciando que vendría a comer una hogareña y tibia sopa de pollo. Carolina05.04.06